lunes, 16 de abril de 2012

Lorens.

La gota de sudor se desprendió de la barbilla de James y cayó sobre su -hasta ese momento- impecable americana. Alzó la vista para intentar averiguar algo de su interlocutor pero estaba escondido tras la negrura de la habitación.
-¿Que quieres?- preguntó con voz nerviosa para luego proseguir gritando salvajemente-¿Que cojones quieres?.
No hubo respuesta alguna por lo que James se levantó violentamente, la silla calló silenciosamente detrás suyo quedando sepultada por la oscuridad. En aquel circulo de luz solo estaba James de pie y un trozo de mesa iluminado mostrando dos fotografías.
El elegante abogado más bien parecía uno de los criminales a los que defendía, su rostro contraído por la ira mostraba sus ansias de descargar aquella furia contra su interlocutor. Pero incluso en aquel estado no se atrevió a salir de aquel circulo iluminado. Volvió a mirar aquellas dos fotografías, había violado y asesinado a aquellas dos mujeres y se había asegurado de que otros pagaran por ello. Estaba limpio, ni siquiera era sospechoso de aquello. No había ninguna prueba que conectara ambos casos entre sí y mucho menos con él.
Y sin embargo aquel tipo de voz cansada le había lanzado aquellas dos fotos como venenosos puñales. "Cuéntame tu historia" es lo único que había dicho justo antes de hacerlo.

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